miércoles, 9 de mayo de 2007

Otra vez e infinitamente en sus palabras:
Marco Vinicio Carrero, obsceno y feliz


¿Felicidad?
Marco Vinicio Carrero G.




El sol despierta sin pensarlo y ha de encontrarse mentes sin dormir. Profunda melancolía, consecuencias, despedidas.
Momento que no se eligen respirar y nos llevan despacio a una sonrisa, una lágrima y tus sentidos.
No importa los colores que me acompañan, ni mil caricias del horizonte; bellos aromas, perfectos momentos.
Mi alma no se encuentra, se despide de vientos, no quiere mirar y esta oscuridad densa ha de rodearme. Ella recuerda hasta el último espacio de tu cintura. Mi alma continúa en tus besos, en tus aguas.
Mis labios llorando sin darse cuenta del tiempo que pasa lento o rápido, nadie puede saber lo tanto que ha gritado este reloj que no se termina de morir.
Corro con una inmensa desesperación a un lugar que se puede llamar felicidad y sin llegar se siente el olor a soledad, un olor a frío descontrolado que no te permite desnudar aquella infancia azul que reinaba en mis canciones racionales.
Solo conozco a una felicidad errante, malcriada que con sus decisiones de marcharse cuando le provoca no da tiempo al tiempo respirar.
Maldita sea mi memoria que se antoja.

No quiero hablar del corazón porque me sentiría triste…
Me despierto despierto y me despido.