lunes, 24 de septiembre de 2007

No hay silencio en la fotografía
(Cometario a dos fotografías de Oriana Mejías)

Asistimos al sentir que ella busca en el mundo, y cuando digo "mundo" digo ciudad, presenciamos todo lo que tiene que decir la distancia de su misma esencia, el tiempo de la luz y la ternura a lo cercano: inmovíl desespero, pasión inutíl, deseo que nos llama en cada voz de ésta triste, sucia y vacia ciudad que es Maracay. -Mirar-, cada una de estas fotografías nos reclama, nos exige, nos necesita y volteamos a ellas con la misma indiferencia con que vemos a un niño amarrarse las trenzas, podemos pasar por un lado y dejar que el niño se confunda y se caiga después de algunos vacilantes pasos sobre la acera. La imagen es el origen de lo que somos más allá de lo que miramos todas las mañanas en el claro y limpio espejo del baño; la fotografía que Oriana ha tomado en cualquier lugar de Maracay, ¡cual sea!, coincide perfectamente con el niño cayendo y llorando sobre el pavimento, corriendo sin saber y ahuyentado las palomas de la plaza y otras plazas sin nombres. La fotografía es el niño timido y llorando, nosotros somos aquel que vemos sus rodillas sangrar (vemos la fotografía) y seguimos, s eguimos como la cinica música de los bares más baratos del centro.

Hay una linea muy fina al fondo que nos descubre la intima relación entre la distancia, la forma y el color. No sé porqué pero ésta foto hace sentir nostalgia, tal vez son los árboles que se esconden como sombras, algo así como si quisieramos olvidar.


First Sunset
Sólo una idea, alguien dijo una vez que una ciudad era sólo una idea. No quiero argumentar sobre tal ó cual corriente de pensamiento estetico, pues, Oriana nos deja solos con la experiencia de la imagen, de la luz y de la sombra que viene después. Tal vez puedo recordar algún viaje ó tal vez en algún momento de mí vida: el cielo, la linea que enamorada de la forma sin ser vuela levemente y retorna hasta uno mismo. Simplemente es algo en mí como aparecen la felicidad o la trsiteza . ¿Quién no ha vivido la experiencia de una fotografía?. Ahhh...Sentir, sentir y continuar el camino de la vieja y fiel memoria.

Centro de poder
"Realidad con cielo de fondo", así hubiese yo titulado la anterior fotorgrafía. Pero el talento de ésta fotografa va más allá de adjetivizar, su talento está en encontrar el universo en una cascara de núez, la belleza donde jamás se ha visto. Ésta fotografía contradice la idea de Kant de que la "belleza es un fin sin finalidad". La imagen es pura y su fin es la realidad misma, esa realidad que no calla, es un grito y está perdiendo pureza mientras dejamos de ver.
Oriana Mejías es una joven fotografa venezolana, amante del fútbol, ciudadana con cámara, una artista vidente; aunque no sabe titular su trabajo fotografico.

1 comentario:

Pansy dijo...

Hola!
Verdad que esas fotos son de pronostico? ... Ella aun tiene otras que hablan por si solas...
Gracias por esos comentarios...
Saludos!