sábado, 6 de octubre de 2007

Sobre el dolor y la voluntad de una voz

Camarón de la Isla

Desde las profundidades todos los hombres somos ésta voz, la voz de Camarón de la Isla; creo infinitamente, como escribió alguna vez Shopenhauer, que si el objetivo más próximo e inmediato de nuestra vida no fuese el dolor, nada más habría carente de finalidad y sentido en el mundo que nuestra propia existencia. La voz de Camarón es el arte por el dolor. La única certeza que tengo en mi vida, la vida en 21 años y en vueltas alrededor de mi mismo, es que el sufrimiento es la esencia humana. Creo que soy más feliz en la conciencia de mi propio dolor. Cuando por primera vez escuché la eterna y desgarradora voz de Camarón de la Isla sentí que él hablaba de mi dolor, de lo que siento al ver mi circunstancia de pájaro sin vuelo, sentí que era mi hermano y que cantaba por mí, cantaba mi dolor y mi dolor fue belleza, la belleza tratando de contener en sus manos cada una de sus lamentaciones. El cante profundo de mi corazón en sus labios de arena y de fuego . La raza que me escucha y me comprende. Todos los hombres nacimos de alguna forma en la belleza del dolor, el dolor de todos lo hombres, el dolor que Camarón canta y dice como aquel poeta: "Lo feliz es triste".