sábado, 10 de mayo de 2008

Arrojado a la quietud
*** Diario abierto ***

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8 de Mayo
2008

Desafiar la costumbre es un escándalo, no eres el mismo y todos lo saben. ¿Me hablas de horarios? ¡Y que no me vengas con eso de las distancias y de los tiempos modernos! ¡Pero si yo no le hago daño a nadie! ¡Dejenme!. Gregorio Samsa decía que un hombre debe dormir lo justo, sé que no soy un viajero comerciante pero de todas maneras no trato de disculparme ante usted. Un café cuando llueve, fumar mis cigarros, fingir subordinación al mundo físico, ir y venir como lo hace el olor de mis axilas, eso es lo que usted puede ver y lo que realmente soy. Yo estoy muerto, no, no, ¡pero no!, no soy yo quien dice esas palabras, sólo estoy recordando una obra de teatro de Sartre; "Manos sucias" ¿La ha leído?. Disculpeme pero no soy un suicida, no quiero confundirlo, yo nunca... no soy tan interesante. Además, no creo en los suicidas, me parecen tan histéricos como esos lugares nocturnos donde la gente baila como epilépticos sensuales.
Tengo la leve sospecha de que Mallarmé se está arrepintiendo de tenerme como lector.
Escuche, ¿No lo escucha?, pues ponga atención: Es la palabra, una tras una, una a una a tiempo mío, es la pequeña músiquita burlona que comienza para que se repita esta escena.
Ahora usted será un personaje de uno de mis cuentos, perdóneme.

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