lunes, 2 de junio de 2008

El silencio y la palabra que no cesa avisándome que mi vicio es libre. Escribir: la nausea de sentir el pasado como un tiempo mejor. Ahora acompaño mi silencio pervertido en las horas en que mis manos se desnudan sin miedo. Encadenado a las muchedumbres en el ser único de mi lenguaje. Tú eres mí doble contemplación. Los siglos existen hasta en los relojes hartos de creer en la tierra. Escribiré, yo y el teclado de esta vieja computadora. Daré la bienvenida a todos los seres.