domingo, 3 de agosto de 2008

Tres poemas perdidos

I
EL MAR Y LAS COSAS SIN SU MUNDO

La sombra y luz
Indestructible Mar
por su Trompeta salada
procesión quieta por el viento.
Quiero ver la salvación de la presencia.
Violenta paloma sobre el tejado
no saben, permanecen, se olvidan.
Abandonaré
en el correr de las olas
el instante diluvio de nacer
para que nadie deje víctimas
en el silencio bajo el recuerdo doloroso de unos capullos.
La creación crucificada
en el sueño del pastor.
Es ese mismo poeta
que también muere.
II
AMOR

Inauguras mi cautiverio
con el tiempo
en que no estas.

¿Puedo hablar? romper mi alma
sobre tus pechos
y me observo.
III
MUTILACIÓN DE LA NADA

No sigas el último adiós
que se me escapa.
Deja las ventanas abiertas
para que los espacios vacíos entren
y mi cuerpo incesante
abra el movimiento
leve y tierno de tu cuerpo por mi cuerpo, ¡piedralumbre!.
Perfección de segundos en tu cuello,
inmensidad obscena y sometida,
pie pudoroso, muslo sin portillera.
La distancia, el fugitivo,
sueño viviente,
la locura, la mutilación de la nada.

1 comentario:

|Andina| dijo...

La mutilación de la nada me hizo crash!

Que bien, poeta. Que bien se siente.

abrazos verdes