martes, 2 de septiembre de 2008

{El poema y la mujer}


Toda mi vida he sido un entusiasta por el jazz, todos saben que estudio esa ciencia ingenua que trata de objetivizar el espíritu humano: el Derecho, todos saben de mí gran dominio de la literatura francesa, la rusa, la latinoamericana; aunque todos los días me acuso de haber leído más a Dostoievski que a Gallegos, todos me han escuchado decir: -la poesía salvará al mundo-, pero nadie oyó ese grito, de ese miércoles y de ese lunes; regresaba a casa con el animo de todos los días, llovía esa tarde gris-púrpura-verde-amarilla, mi garganta tenía el peso de un astillero, un poco de vino caliente con canela y eso bastaba para reducir la humedad en mi espalada y cuello. Seguí por calles purulentas del norte hacia cualquier pórtico de ferretería china, necesitaba una nueva pieza para el lavado del baño, la lluvia caía de lado y daba sus golpes con la fuerza de un boxeador tailandés. Decidí regresar a casa sin tomar el dinero de mis bolsillos, sin ver a los ojos del asiático, caminé el aire que quedaba entre las gotas de lluvia, me pareció hermoso ver a dos negritos desnudos jugar con los charcos de agua, corrí estúpidamente como siempre lo hago hasta llegar a casa.
Estaba solo cuando el mundo dio vuelta a mí alrrededor, el vino ya estaba sobre la hornilla, la copa puesta sobre la mesa del comedor entre revistas dominicales y el último articulo de Boris Izaguirre abierto de par en par (¡Qué asco!). Mis cigarros estaban húmedos pero todavía se podían fumar, coloqué al stereo-digital "Peace piece" de Bill Evans. Desde hace algunos días leo una novela de Onetti, la veo tirada en el mueble y de mala gana me quedo en el mismo lugar con medio cuerpo desnudo y el piano de Evans evaporando las últimas gotas que se arrastran por mi pecho. Sin ver, tomo un libro cualquiera, lo tengo en mis manos, lo acaricio, frío, corrugado, en letras de doradas y de molde dice: Antología de la poesía femenina. Lo abro como si una fruta madura y desconocida escurra sus jugos entre mis dedos. Las primeras páginas: un prólogo que no leeré, pues sólo me interesan los prólogos de Kipling, páginas avanzan y me llevan a uno de los momentos azarosos de mi vida. Superficie, transito, coito, piedra, cama, sufrir, árbol, dios, piel, abierto, verde, cauto, peligroso, caricia, sangre. Todo ha cambiado, sentí que mis manos se apoderaban del misterio anunciado por cierto profeta siriaco de espejos sucios que pronunciaba discursos en contra de Jesús (Enciclopedia Británica, Tomo II. Haz/K. Pág. 287). Esa tarde comprendí mi condición de hombre, mí intimo y supremo "hacer hacia...", mí asombro era un jardín donde mí cuerpo de hombre egoísta rechazan el paraíso, sentí curiosidad por una flor en especial, amarilla de tallo largo con pintas rojas, en ese momento supe que las teorías filosóficas materialistas carecían de encuentro, sus formulaciones no poseen una teoría sobre el espacio y la plasticidad de las formas paralelas. La palabra se convirtió en una forma absoluta que nombra el sentido del mundo a través de la poesía de una mujer, a través de sus labios, de sus ojos, de sus manos, de su sexo, de su vientre, de sus muslos entreabiertos donde la historia ha renunciado a la verdad para ser el musgo entre pasiones venideras. El tiempo transcurrió como un niño rabioso harto de mí indiferencia, llamaba al poema por su nombre de mujer. Sentí que al sólo pasar de una página a la otra describía al mundo en su profundidad de cielos y praderas, hallé mi refugio, amé las palabras y los bramidos del silencio en el que medio desnudo descansaba.
La poesía no es un poema, el poema es una forma que contiene a la poesía así como el cuerpo de una mujer es total y completamente poesía. Hacer el amor al arte, contemplar una rosa es ser un jardín. La poesía que escribe una mujer: el poema, porque en sí ya la existencia de una mujer es materia aparente de la poesía, el poema de una mujer, el poema escrito por una mujer es arte en su expresión más pura, ambas materias (la mujer, el poema) no se suprimen mutuamente, se abrazan, se protegen, se unen para nunca más volver sobre este mundo de sangre y pedernales.
La lírica y la métrica suceden el poema de una mujer como esa teoría de los colores que explica que el rojo es rojo porque físicamente dos materias se rechazan, por ende, los colores no existen.
VanGogh en una carta a su hermano Theo le decía que había descubierto en el sur de Francia 14 tipos de negro.
La sonoridad en los versos siempre libres a través de todas las épocas, es difusa, ambigua, contingente, la mujer prefiere la plasticidad del poema al ditirambo griego. En la mujer no hay estética literaria, hay sufrir y no-sufrir como en el hombre hay Dios y no-Dios. A la teoría poética prefieren la carnación, de la lógica piensan que es una virgen preñada. El cuerpo es un templo de una religión que ellas mismas desconocen, prefieren lo visible a la transparencia. Son dueñas del sexo sin paisaje. Ellas inventaron la pureza y luego la maniataron. Nunca dirán "belleza" sino es un regreso a las ruinas de lo que ellas mismas llaman: poco asombro.

Oh, perfecta ausencia por mis ojos.
El poema de una mujer: mi Dios en donde la vida
no se asume.


LA ÚLTIMA INOCENCIA

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir
Pero arremete ¡viajera!

Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.

“Las ceremonias del vivir”: el cuerpo de la mujer es una cárcel biológica, los calendarios pasan, la vejez y la necesidad continúan velozmente como un planeta pacifico que se revela. Alejandra, ha de partir con su locura, todas la miran, “no más sangre anonadada” –grita-, el viento le ofrece el fin de la noche a una viajera.



STANZA XXXVIII

Lo cual quiero decir es esto
No hay principio de un fin
Pero hay un principio y un fin
De principio.
Pues sí por supuesto.
Cualquiera puede advertir que norte por supuesto
Es no sólo norte pero norte como norte
Por qué se preocupaban.
Lo que quiero decir es esto.
Sí por supuesto.
Amiga de Picasso, escritora norteamericana que ama España y vive en Paris. Judía arrogante, surrealista incomoda. Utiliza la sintaxis como si fuera un hombre pero ella es uno y el adjetivo desde su desmesurado sexo trágico.










"...Quién pudiera como el río, ser fugitivo y eterno..."

Melancolía de una mujer que frente a la moral de los hombres y sus ciudades y pianos no le queda más que resignarse. Fugitiva, doliente y sin pasaje de tren.


EL ASESINO

La muerte correcta está escrita.
Colmaré la necesidad.
Mi arco está tenso.
Mi arco está listo.
Soy la bala y el garfio.
Estoy amartillada y dispuesta.
En mi alza lo tallo como un escultor.
Moldeo su última mirada hacia todos.
Cambio sus ojos y su cráneo constantemente de posición.
Conozco su sexo de macho y lo recorro con mi dedo índice.
Tu boca y su ano son uno.
Estoy en el centro de la emoción.

El alma como una estética desesperada y azarosa. El corazón de Anne Sexton se parece a un cuadro de Pollock. El cráneo de sus sueños florece y ya no hay retorno. Ella vuelve pero nadie la espera, todo es dolor y placer al cerrar y abrir los ojos. Quiso ser ama de casa pero decidió ser poeta. Se suicido a los 46 años.

PARA MUCHOS

Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,
Es inútil el batir del ala inútil:
Estaré con vosotros hasta el mismo final.
Y por eso me amáis ávidamente,
Con todos mis pecados y flaquezas,
Y por eso me entregasteis sin mirar
Al mejor de todos vuestros hijos,
Y por eso no me preguntasteis
Por ese hijo ni una sola vez,
Y llenásteis con el humo de alabanzas
Mi casa ya vacía para siempre.
Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse
Y que más irreversiblemente ya no se puede amar...
Como la sombra quiere separarse del cuerpo,
Como la carne quiere separarse del alma,
Así deseo yo que me olvidéis vosotros.

“Yo soy más de hierro”, escribió una vez en clara alusión a Stalin. “Con todos mis pecados y flaquezas”…es una Siberia florida, una primavera en blanco y negro.













Soy mujer más que otro sustantivo
y a mí (por exponer un caso)
me interesan tres cosas muy puntuales
la imagen,
el sonido
y el amor (...)
y ahí cabe el arte y la filantropía
cabe Dios y otros hombres
(...)
tal vez
algún día
te dé la gana de aprender a ser hombre
ó yo no pueda dormir por querer ser mujer.

La afirmación de la mujer por la mujer. Una canción, un himno, un rezo para el hombre desprevenido del mundo y consciente de su propia humanidad, de su papel en los sueños. Confundida pero inevitable, Maily corresponde al tiempo de una cansada mujer de oficio pero se rebela más allá de la guerra del tiempo. Superficial como un pez que la bilogía marina no conoce, tierna antes de la tragedia, moderna hasta cuando duerme. El hombre dejaría de existir si desapareciera la semántica, la mujer de Maily Sequera, no.

DANZAS NOCTURNAS
Una sonrisa tuya cae en la hierba y se pierde para siempre. ¿Y dónde se extraviarán tus danzas nocturnas? ¿En las matemáticas? Saltos y espirales tan puros -sin duda recorre eternamente el mundo, y no me quedaré despojada de belleza: el donde tu pequeña vida, tu olor a pasto mojado cuando duermes, azucenas, azucenas que no pueden compararse con tu carne. La cala, los fríos pliegues de su ego, y el lirio, embelleciéndose a sí mismo-manchas, y un despliegue de pétalos ardientes. Los cometas tienen que atravesar tanto espacio, tanta frialdad, tanto olvido. Así se desvanecen sus gestos-cálidos y humanos, y luego su luz rosada sangrando y desollándose a través de las amnesias negras del cielo. Por qué me son otorgadas estas lámparas, estos planetas que caen como bendiciones, como copos de nieve hexagonales, blancos sobre mis ojos, mis labios, mis cabellos rozándome y fundiéndose. En ninguna parte.

Un poema de Sylvia Plath es un gran fresco cosmológico de la costumbre, un muro desvanecido por los jardines de su infancia. La sensualidad del ego que participa en la geometría y…En ninguna parte.


{Sor Juana Inés de la Cruz}
PRIMERO SUEÑO

Piramidal, funesta de la tierra
vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las estrellas;
si bien sus luces bellas
esemptas siempre, siempre rutilantes,
la tenebrosa guerra que con negros vapores
le intimaba la vaporosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes,
que su atezado ceño al superior convexo
aún no llegaba del orbe de la diosa que tres veces hermosa
con tres hermosos rostros ser ostenta;
quedando sólo dueño del aire que empañaba
con el aliento denso que exhalaba.
Y en la quietud contenta de impero silencioso,
sumisas sólo voces consentía de las nocturnas aves tan oscuras tan graves,
que aún el silencio no se interrumpía.

Mística poeta de soneto doloroso. Palabra mágica y masoquista. El barroco es Dios y también su único amado.



SOLILOQUIO I

Se escuchó el quejido a lo lejos.
Yo, disimulaba el golpe.
Ahora sólo quedan
mis manos como jarra
sosteniendo la sangre.
El fingimiento de mi ardor.
Y aquella risa maldita
Del que golpea y se retira.
Cuando leo a Andi Arias siempre surge en mí la necesidad de terminar sus poemas. Es una maestra de las sugestiones. Pero ya todo ha acabado en la forma que es su mismo significado. “El fingimiento de mi ardor”: ¡Maravillosa poeta de todos los desnudos!, ella es la que se retira y nos deja piel contra su poema. En su alma tiene el cuerpo de otra mujer que se entrega y crea una pasión alrededor de su ausencia. Viciosa de la página en blanco.

{Erica Jong}


Si una mujer quiere ser poeta,
debe dormir cerca de la luna a cara abierta;
debe caminar a través de sí misma
estudiando el paisaje;
no debe escribir sus poemas con sangre
menstrual.
Si una mujer quiere ser poeta,
debe correr hacia atrás en torno al volcán;
debe palpar el movimiento a lo largo de sus
grietas;
no debe conseguir un doctorado en sismografía.
Si una mujer quiere ser poeta,
no debe acostarse con manuscritos
incircuncisos;
no debe escribir odas a sus abortos;
no debe hacer caldos de vieja carne de
unicornio.
Si una mujer quiere ser poeta,
debe leer libros de cocina francesa y legumbres
chinas;
debe chupar poetas franceses para refrescar su
aliento;
no debe masturbarse en talleres de poesía.
Si una mujer quiere ser poeta,
debe pelar los vellos de sus pupilas;
debe escuchar la respiración de hombres
durmientes;
debe escuchar los espacios entre esa respiración.
Si una mujer quiere ser poeta,
no debe escribir sus poemas con pene artificial;
debe rezar para que sus hijos sean mujeres;
debe perdonar a su padre su esperma más
valiente.

Un inventario de sus arrogancias, la mujer que ha sido mordida por un hombre y se ha convertido en uno de estos. Aniquilada, todavía perdona a su padre. Belleza de ser mujer di profundis. Realista y centrípeta, amenazante. Consciente del bien y de la nada. Su poesía es una respiración entre las muchedumbres.

SONETO IMITANDO UNA ODA DE SAFO

Feliz quien junto a ti por ti suspira,
quien oye el eco de tu voz sonora,
quien el halago de tu risa adora,
y el blando aroma de tu aliento aspira!
Ventura tanta, que envidioso admira el querubín que en el empíreo mora,
el alma turba,
al corazón devora,
y el torpe acento, al expresarla, espira.
Ante mis ojos desaparece el mundo,
y por mis venas circular ligero
el fuego siento del amor profundo.
Trémula, en vano resistirte quiero...
de ardiente llanto mi mejilla inundo...
¡delirio, gozo, te bendigo y muero!.

Romanticismo de afuera para adentro. Sacrifico, la mujer no podrá dejar de tener corazón…y devora. La madre conquistadora de sus miserias.

2 comentarios:

|Andina| dijo...

sorprendida estoy.
La intriga ha terminado.

Debo decir gracias, pero quiero decir: abrazo. Como para que sepas que es lo que ahora me urge.

Culminar mis poemas? maestra de la sugestión? Ahora sí que floto y tengo pena jeje.

Este post, debo decirlo, es mi favorito. Y no porque me nombres, sino por la maravillosa descripción de la mujer en la poesía. (estoy redundando? jeje)

Un beso verde. Dos abrazos amarillos. :)

Meryone dijo...

donde la historia ha renunciado a la verdad para ser el musgo entre pasiones venideras

me quedo con esa frase

y estoy enamorada de alejandra pizarnik desde hace mucho

un beso