martes, 13 de enero de 2009

Carnación ideal



Los espejos florecen a la sombra de un motivo
y sigo siendo el mismo ciego jardín desnudo.

Me miras, yo te pienso antes y tres segundos huyen
del mundo donde nos quedará la baja noche
de mí cuerpo.

La piedra y el agua pasan por mis sueños
otro corazón atado por tu vientre.

Aceite
breve
llama
de tú sexo.

Manos buscando los pies del fugitivo
¡Crucificción conquistada!

El humo es una cárcel dominada por el tiempo
en un lugar donde el adiós y tu cuerpo dormido es lo mismo
que la bestia o el eterno cazador de sombras.

¡Adiós de mí cuerpo cuando vuela la luz!

Volteo hacia mis manos y allí estoy, reposo, tranquilo
en ese sueño sin vernos
de tantas horas, en esa palabra oscurecida a cada paso.

Mi rostro es cualquier libro quemado en el medioevo.

La nada musical que despierta al silencio.

Ella sigue donde no estas sin limites de mí pasado diario.

Interrogo al aire:
-Déjala, déjala, déjala-

...y la dejo.

4 comentarios:

Someone exactly like you. dijo...

Hacerle caso al aire...

Meryone dijo...

el aire es sabio

me guardas con globos rotos? me gustan los globos, pero me gustan más cuando están enteros

cuando hay que empujarlos hacia arriba

los que están hinchados con aire, no con helio. bueno, los de helio también

besos

Martina Garea dijo...

Qué tal, Rubén, acabo de leer tu comentario, muchas gracias.

Jodido Ginsberg. Estaban tan vivos y tan locos todos aquellos cabrones de los beat. Sí.

Meryone dijo...

miguel hernández era mi poeta favorito la última vez que me planteé cuál era...

beso