martes, 22 de septiembre de 2009

Sólo eso pido, más que silencio. Más que el silencio de Chet Baker acostado sobre el suelo de una habitación de hotel en Amsterdan. Levántate y empínate sobre tu trompeta mientras escribo el miedo sobre todos estos diferentes sonidos viniendo de diferentes lugares. Dios a la altura de mi cabeza. La experiencia son esferas sonoras que vibran en la oscuridad. ¿Cuándo dejas de escribir?, cuando empiezo a escuchar voces…y después colgaron el teléfono.



El animal le habla al pensamiento: morder al suicidio en su pierna izquierda. El mundo se expande en cada mirada: trompeta inagotable, gotas secas del tiempo, segundos y vocales.

5 comentarios:

Amapola... dijo...

Ligeraente abrumador... Dices tanto en tan poco...
Es exquisito...

Beshos!

Bea dijo...

Muy bueno!!
Te sigo.
Besos

Acacia dijo...

Cuantas sensaciones me desperto leer esto.

Djuna dijo...

los segundos.... me suena a chocolates tristes que sonríen en las tardes de otoño...
me gusta!

Casiuninstante dijo...

me gusta mucho es segundo párrafo, si se me permite.