domingo, 4 de octubre de 2009

Campo de concentracíon para solitarios
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Millones de globos de colores, piénsalo, piénsalo o imagínalo muy bien. Rojo, amarillo, azul, árbol.
No me jodas, por favor. ¿Así voy a hablar de la esperanza?, debería preparar desayuno, comer algo no me vendría mal antes de fumar el primer cigarrillo del día. ¿No me conformo con el cielo? Sé que es imperfecto pero, ¡por dios!, es el cielo, la fe cristiana nos ha aislado tanto del azul que ahora somos tan poco azules y que por eso realmente la metáfora no se ha completado. Oh, mi dios aéreo estático.
Estar aquí es perfectible y ser el mismo, hay tanto sexo de la nariz al pie como helio en uno de los globos que viaja y revienta en el espacio-espacio de si mismo. Por otro lado, me gustaría hacerle el amor a una de esas mujeres de Klein, he visto sus fotografías esta mañana y he quedado maravillado entre tanto pezón manchado; pero temo que sean católicas, que su espíritu sea el gran vacío mudo que no es silencio, San Bartolomé de las Casas y Tristan Tzara ya han dicho mucho al respecto, como aquél artista peruano que trató de explicar el descubrimiento de América y la revolución cubana como los dos más grandes acontecimientos pop de la humanidad. Una muestra angelical de 500 años de colonialismo católico-español en un microscopio sólo para decirnos que un dólar son mil quinientas dracmas, después vendría Coltrane, Barlovento, el cha cha cha, Bebo y el Cigala. Mientras tanto, la humanidad espera una máquina del tiempo y una inyección contra la muerte, volver al pasado y la eternidad, todo entre tanta propaganda matrimonial, fuera de la conciencia así se revienta una pompa de jabón, pues los sentidos no están de moda. Tengo la idea para una película que será fenomenal: Dos lesbianas cubanas haciendo lo mejor que saben hacer frente a un afiche del Che Guevara; reflexionan sobre el amor, sobre la vida, sobre sus pasados amantes, afuera: la tercera guerra mundial, pronto se acabará el mundo, termina la película, se extingue la raza humana. Así somos los seres humanos, absurdos y maravillosos. La pelicula se llamará: "Eternidad a las dos de la tarde", porque hay un reloj de pared que se ha detenido a esa hora pero es de noche y ya los gases radioactivos han cubierto toda Europa y parte del Pacifico Norte, ellas todavía se aman como ayer. Aunque no lo sé, creo que debería pensarlo mucho más, no estoy convencido con ese titulo.
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Algún día los poetas salvarán al mundo, se revelarán y harán la última y más grande revolución de la historia; los otros, aquellos, quienes crean en la misma, vieja y lastimera sensibilidad del arreglo y la comprensión adjetiva intentarán implantar dictaduras televisadas todo el día donde programaran la misma tristeza, la misma alegría, el mismo erotismo; establecerán campos de concentración para los solitarios, llevaremos una U de fieltro azul cosida en las camisas. Pero los poetas llevarán a cabo la sublevación de los sentidos y triunfarán por la verdadera humanidad que acecha en cada verso de Kayahn, de Rilke, Salinas, Montejo, Pizarnik, Valera Mora, Baudelaire, Mallarme, Cavafis, Girondo, Saint John Perse. Muchos futuros poetas morirán en estas guerras, otros cantarán las glorias de “aquellos que se fueron y nos hablan en sueños”. Pero no cuidarán el poder, esta vez se apartarán de la república en búsqueda de una nueva raza de imágenes para poblar al mundo de algo más que símbolos. Gobernarán los arquitectos, porque en las utopías realizadas los arquitectos deben ser la vanguardia política y social de la nueva humanidad. Lo único que queda hacer es paraíso.
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Hoy es domingo y por ahora todo es una prehistoria inagotable, algunos no hemos comido todavía y no podemos pensar en esto nada más; mi ayuno es tierno y nostálgico pero no tan seductor como esas fotografías de niños etíopes que presentan los anuncios filantrópicos y dicen: “El mundo está cambiando, está en tus manos”.

1 comentario:

José Agustín Solórzano dijo...

A pesar de estar en un ciber cafè teniendo a mis espaldas a un montòn de tipos interpretando una extraña sinfonìa de alaridos y mentadas de madre, pude disfrutar tu texto, "algùn dìa los poetas cambiaràn al mundo" no digo màs, simplemente uno de los mejores textos que te he leido, aunque quizàs en lugar de la U bordada lleven un corazòn de carmìn del lado derecho del pecho desnudo! saludos, en cuanto tenga internet en casa leerè de nuevo el texto.