jueves, 19 de noviembre de 2009






Sigo siendo el mismo hombre tan aficionado al destino.





Como ese niño que todovía juega a algo más que al olvido.



1 comentario:

Ignacio Reiva dijo...

Somos el olvido de nuestro recuerdo, nuestro destino y nuestro juego. Un gran abrazo.