[Para qué escribir poesía si la realidad es excesiva, la vida y los seres también. ¿Eres poeta? -me preguntan-. ¿Para qué sirve la poesía? -me pregunto-. ¡Para nada!, responde dios en su momento más grave-, su grito es de antología. Percepción, captación, vibración...etc. ¿Experimentación? (la vida, quiero decir); testigo de la imagen, destino entrañable. Creo que me falta corazón y alquimia para la palabra vacía. ¡Resisto!].
Si el cuerpo es puro y soñador habría que volver entrando por pupilas secretas
todo lo que veo sucediéndome
en los muebles, la lámpara, en la cama,
las manos, los nombres,
allí está el destino removiendo
y la nada se mece.
El tiempo no vivido pasa por la respiración.
Fotografía: Manuel Álvarez Bravo. Sábana caída, 1940.