miércoles, 5 de mayo de 2010




Son las tres de la madrugada: no puedo dormir, no quiero dormir, no podría dormir, es lo mismo, mañana despertaré, seré igual, todavía. Ahora escucho a Camarón, un circulo se dibuja en mi frente; vengo, paso, vuelvo, el mismo. Pienso en las mujeres que he amado y pienso en las mujeres que me han amado, son tan diferentes una frente a la otra como un espejo roto, pero yo sigo siendo el mismo. Tres minutos me observan, debería ir a la cama. Imposible cambio. Pienso: Mi gran error es conocerme a mi mismo antes de ir a la cama. Mañana voy a despertar, recuerda. ¡Basta!, deja a ese sonámbulo vivir, dale algo de dinero para que se vaya a dormir, que reciba lo que quiera. Estar solo -dijo-. Es mi soledad tan ansiada, él mismo como un sueño por fuera; soñar, como quien no quiere la cosa, esperemos a que despierte. Esto no tiene nada que ver con poesía.



Ahora sí:



¿Es la guitarra o son mis ojos?
Un pájaro quiere entrar sin mirar nada
Por la ventana invisible
Debajo de las sábanas
Con alas amanecí de un tiempo que no vendrá.










fotografía: Tom Chambers, Spring´s landfall.

5 comentarios:

Vanessa dijo...

Mucha angustia veo en esta "poesía" y "no poesía".Pero es muy bonito cómo lo has contado.
Te deseo que puedas soñar.
Un saludo!Te sigo!

marta dijo...

Me gusta cómo te has expresado en tu no-poesía. Ha sido como entrar en los pensamientos del escritor por un instante.
Nunca nada vuelve, pero sí pueden llegar tiempos mejores. Sólo es cuestión de tiempo.

Un beso MUYGRANDE :)

Rubén Darío Carrero dijo...

Vanessa:

Entre la poesía y la no poesía no puedo convertir la angustia en asombro. Que bueno que hayas llegado hasta acá. Saludos

Marta:

Sí, sólo era cuestión de tiempo, pero algo queda.
Beso!

flopi dijo...

Mi gran error es conocerme a mi mismo antes de ir a la cama.

Jaja. Error de todos antes de hacer cualquier cosa!

Un beso :)

José Agustín Solórzano dijo...

Te regalo unos versos:

Suelo soñar que despierto-inevitablemente-
soñar que dejo de soñar- una y otra vez-
que se me derrumba la mirada difusa
de mis ojos oníricos, habitantes ciegos
de la habitacion irreal en que despierto
en otro sueño
que quizás es lo mismo que no despertar
o que despertar de verdad
o que no haberse ido a la cama nunca.