martes, 22 de junio de 2010


Insomnio, todavía puedo sentir el aire de la mañana de noche, día tras día sólo dos palabras existen como estos dos labios olvidados en el cuerpo: Hotel y abismo. ¡Como quisiera detener la última metáfora del mundo! Reírme de mi mismo provocándome una risa de verdad como ese sueño cuchillo que se burla de todos los hombres. Es la hora de mí y sólo he aprendido que la vida es movimiento como el número invalido de los sonidos. Jaula de luz parpadea. Morir, amar, sentir y ustedes que consumen espacio como una ventana, espejos vírgenes que me miran confundidos, la única persona en el mundo inmortal en mi oído, calla y ríe. Dormir, segundo, despierta.










*fotografía: Eugenio Recuenco.

3 comentarios:

A do outro lado da xanela dijo...

y tantas noches de insomnio que quedan, reflejadas en caras sucias de espejos que se ríen burlones.

Beso!

-OjosBienCerrados- dijo...

"Espejos vírgenes que me miran confundidos, la única persona en el mundo inmortal en mi oído, calla y ríe." Temiró, me miras, nos miramos... al final todos como espejos, somos iguales, contemplandonos sin saber si soy o eres, pero sl final sólo se ESTÁ, cuando uno ríe, al ver que la imágen se borra del espejo y en el vidrio se asoma "la palabras libertad".

Cordiales saludos...

Lola dijo...

Hola. Vine luego de una noche de insomnio. Ahora ya se donde tengo que volver cuando el sueño escape.