miércoles, 7 de julio de 2010

Más allá de la tristeza y del instinto
(Vuelapalabras con música de Mahler al fondo)




Y recordé estos versos de aquél joven poeta alemán:

No existe el día. Solo el que mata el propio cuerpo
el premio de la solución obtiene: la permanencia.
Stefan George

----------------Ayer resistía a la igualdad que hoy existo,
-------ayer resistía al silencio que se aventaja hoy
a la inocencia del viento
y digo “ayer” como si despertara para siempre,
como si el azar y la soledad se juntaran tibiamente,
como si la voluntad fuera la destrucción y el instante,
como si la superstición se confesara Dios,
como si todo existiera.
Ayer algunos hombres inventaron la moral y la ausencia de tus ojos
y mis manos destruyeron la continuidad de las cosas en su libre
estado de ausencia y permanencia en igual perfección;

huyo del hombre que ahora puedo ver en este encuentro entre las ruinas de los más hermosos sueños, pero estoy despierto, estoy vivo, y seré igual, todavía más igual al olvido: hermano incomprensible del tiempo.
Dejaré la creación quieta en la miseria, aunque en el cielo se escuchen los pasos de quien se asoma sólo para verme, es la misma serenidad al morir: mirar, mirar buscando el asombro, la redondez de lo oculto, el hecho eterno y sin eternidades, la imagen de mi cuerpo deshabitado; pero no perderé el tiempo contemplando la muerte como se hizo siempre hasta en el verbo que llamaba a la luz. Mi estilo es el instante, no la inmortalidad.

1 comentario:

Julieta dijo...

los impulso son lo más cercano a lo sublime que tenemos, lo celebro!
Saludos!