lunes, 13 de septiembre de 2010

"Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!"



Poetas venezolanos, poetas de Valencia y Maracay, poetas que no conozco, como a Carmen Chazzin, otra: Nathalie Fajardo, poetas a las siete y media de la noche, poetas que respiran mejor que yo, poetas como "el odio de dios" (que no habla), poetas sin ti, sin mi, poetas que nacieron nada más para escucharme decir a las siete y media de la noche que prefiero a esos otros poetas que dejaron de hablarle a Breton para dejar de leer a Sócrates y esconder en sus bolsillos al doble espectador de tres palabras, entonces se van y ya no me hablarán a mí en toda la noche. André Breton es el hastío de Luciano Benetton, nada más. Pido disculpas, sé porqué, voy al baño de la misma forma que los peces de barrio marinero, regreso y encuentro la misma pantalla que me separa de este cuerpo de palabras con sus infinitos superficiales, pero sigo... Se tardan con mi otra cerveza mientras escucho a Néstor Mendoza recitar a Lezama Lima de memoria con su sinusitis de catedral, la piel de mulo en la garganta, con mi otra cerveza en su mano y el gerundio dos días después cuando el cerebro ya es moral del pasado; sin embargo, el vacío actor de Mariara tiene los ojos cerrados y se sabe que por fuera las palabras no existen hasta que Víctor Manuel Pinto se acerca y me dice: "Yanomecurabar", vuelve sobre sus mismos movimientos como la sed a las 3 de la madrugada. Moriturus te salutant -le respondo con todo el latín de un bachillerato en ciencias-, y aunque se escucha igual, nadie se da cuenta y todo sigue siendo verdad, como eso de que ya nadie habla latín; si no hay música, todos tienen razón.

Vuelve la página en blanco otra vez alrededor de mi pupila, traen mi cerveza, ahora nadie se habla, el silencio nunca fue más ridículo, todos beben de la misma sífilis de esa buena puta, la realidad.

Todos saben, no hay curas, sólo transfusiones para una vida deshonesta, diaria.

Alguien calla más que los demás, se levanta y de espalda va hacía el micrófono, pero nadie sabe todavía quien es. La palabra todavía tiene la palabra. Por ahora todo es imagen, por eso escribo lo que todavía...¿Eso seremos?

Otra cerveza: Presocrática.

Suena "Stella by Starlight" de Miles Davis y en ese mismo instante casi ausente llega Alberto H Cobo, ¡claro!, ausente, ha traído su Polaroid con su Octubre rumor todos los meses, "mucho" diría el destino, pero el mismo instante o el azar diría: mudo...¡Flash!...Comienza Carmen Chazzin.

3 comentarios:

NESTOR MENDOZA dijo...

Yo agregaría, refiriéndome a Rubén:

Rubén Darío no quiere leer de último, tampoco quiere ser el primero. Odia las puntas, los bordes; odia la cola y la cabeza de la serpiente.
Lo veo caminar con su manojo de hojas apretujadas entre los dedos. No quiere soltar la cerveza. Mientras camina piensa en las pompas de jabón de Ponge, en un río sin heráclito.
Lee con el énfasis del último error, y no cierra los ojos.

NESTOR MENDOZA dijo...

Yo agregaría, refiriéndome a Rubén:

Rubén Darío no quiere leer de último, tampoco quiere ser el primero. Odia las puntas, los bordes; odia la cola y la cabeza de la serpiente.
Lo veo caminar con su manojo de hojas apretujadas entre los dedos. No quiere soltar la cerveza. Mientras camina piensa en las pompas de jabón de Ponge, en un río sin heráclito.
Lee con el énfasis del último error, y no cierra los ojos.

GEORGIA dijo...

Muy buen texto, gracias por la visita...me encantó pasar por aquí

un abrazo