viernes 22 de enero de 2010

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Las ratas que le cagaban la cabeza se comieron la historia, sólo nos quedan malas actuaciones y republicas personales como un mal sueño de procedimiento.
La actuación es enemiga de la poesía, metáfora que nos excluye.
El fin de la historia no existe, ni existirá. La finalidad es el hombre hasta en el silencio.
¿Cuál música de fondo?.




*Foto: Miguel Hernández.

sábado 16 de enero de 2010

yo quiero ver que veas la noche




Los sueños que olvidamos en un montón de recuerdos vivos, vivos de cadáver fajado por los órganos, ya no tardan en vivir mi vida a ojos abiertos, sudor de corazón y lagrima de hueso; pasado todavía de azar por escoger una vida, sonido a gota de segundo que cae horizontal, alrededor un paisaje con sábanas enrolladas de reloj-arena descubriéndome una materia virginal de esfinge prematura, pliegues y pliegues como las manos de un niño, como sus ojos y su boca de mis labios a sus labios sueños ovíparos y dioses carnívoros luchan por esa materia oscura detrás de la luz que se esconde en forma del reptil sexual de mis heridas. Yo, Rubén Darío Carrero Núñez, numéricamente imperfecto de uno y el tiempo perdido al tiempo no recobrado, estar aquí solitario de espíritu naufrago, espejo de ser como la piel a vibra imagen de carne y alma, secuestro de lo que he sido a imagen y semejanza, corregido el infinito por la duda, virginal de palabras como esta maldita forma de escribir cruda por dentro e incinerada. Está desprendio el cielo, esta mujer que no me aprendo detiene su mirada, se abre la noche de mis gestos, decíamos que ayer las fotografías serán cenizas.

domingo 3 de enero de 2010

Soñé que debía ser así



Este año ha sido para mi, como para aquél que intentó matarme en sueños, mortalmente hermoso, torpe, crudo, aves, campanas, edificios, sucios hospitales, avenidas, manos desconocidas, taxi a media noche, humo, todo permanece en el mismo sitio como una cicatriz al viento; el cuerpo, la idea, el dolor, todo nuevamente con destino. Y de sobra: tú, allí, como si nada, donde el amor no existe, pero docílmente mi locura. Tanto corazón atado por la ausencia. ¿Otros cuerpos?, la edad de siempre, ayer y hoy. ¿Este año? ¿El próximo? ¿Nunca? ¿Jamás?. Siempre. Mil años atrás donde esa puta del porqué duerme a mi lado como calles eternas atravesando una ciudad, dejando memoria para vivir luego, mentir sobre el dinero. ¡Qué mas da! ¡Vivamos! y si callamos, seamos más rápidos que el silencio.



*/Soñé que debía ser así: Montaje entre una fotografía de Bill Brandt y otra de Rodchenko.