martes, 6 de septiembre de 2011


Las servilletas tienen algo de nocturno entre sus pliegues, siempre apagadas, amanecen cuando el viento les viene y les hace el amor en caravanas invisibles. La gravedad es una caricia que el ojo no siente. También he pensado que lo invisible es un pájaro hermafrodita con miles de nidos detrás del cielo y que las servilletas tienen algo que ver, mucho más que nosotros, almas encarnadas, olas de vidriera, expectantes al fin, con la transformación de los días, con el tiempo y el desierto pequeñito de intemperie que llamamos “seis y cuarenta y nueve de la tarde” que transforman los relojes cuando empieza a anochecer en mi ventana. Pero estoy muy lejos de la cama y las líneas y los cuentos de Moravia deshojados como piscina vacía, sin comienzo, sin fin. Un taxi va desde la bifurcación de Anzio hasta el cuarto de estacionamiento de aquellos dos torpes asesinos en la Roma de los años 60, y las manos de Ginna hasta mis manos en el bolsillo del único pantalón negro que tengo y que usé la mañana del Domingo para ir a tomar un par de cervezas, ¿Dónde?, en uno de los barrios más peligrosos de Turmero, ya ni me acuerdo cómo eran las calles, de nombres están hinchados los sonidos, sin embargo debía reunirme con un tipo llamado Wilfredo Medina, pero no llegaba. Entré en un bar para esperarlo. Pieles alrededor del dinero, una pobreza de condición musical, cucarachas como esferas que revotan en las paredes, fechas de vencimiento, soles. El calor que me acompañó era aburrido como tatuarse líneas rectas en un brazo, yo preferiría los tatuajes de orilla, en el otro costado, en la espalda o en pleno corazón, aquella playa circular al final de mis venas, en medio del calor de Turmero, por donde pasan narcotraficantes, onanistas, mujeres gordas en bicicleta y zancudos. El bar eran dos ventanas, una rocola, cinco sillas y un ventilador forrado de un polvo espeso y grasiento y yo en medio con mi pequeña cámara fotográfica en mi teléfono celular.






















2 comentarios:

una tal Eliana dijo...

todo me gustó
todo

|andi.na| dijo...

amé esto.
sentí el calor terrible.
te quedó genial!