lunes 28 de noviembre de 2011

¿Desaparecido?


Mis brazos están apoyados en el escritorio, palabra por palabra siento el peso de mis ojos confundidos con el temblar de las manos, la sangre creciendo como pelo, surco a surco deja caer en el estomago la materia invisible de lo que algún día escribiré. Me queda la boca, sola, negra, ¿túnel?, caballo transparente y rosado, carnación, herida infinita, comienzo de los comienzos, pliegue, sutura del corazón, animal que canta dormido.

¿Duermes? – pregunta –.

– No, imagino que escribo –.

Mañana te digo si soñamos, pasará con el tiempo, mitad luz, mitad silencio.

La locura me separa de lo invisible, esa otra muerte que palpita y divide.

Hablar solo, sí, hablar solo.