miércoles, 13 de junio de 2012




Ando perdido, ciego de la cabeza, sin razón de ver, con el tiempo a secas, adormecido al borde de la cama, en los pasillos, las escaleras, las calles, los tribunales. No me encuentro ni siquiera cuando rio. Mi nuca es la almohada y la noria.
Dicen que cometí un error, que perdí el rastro, dicen y pasan los días desde el primer café.
Distancia e indiferencia que me crece como pelo debajo de la piel. Narcisismo cristiano. Iré a ducharme, afeitarme y a tomar café, debo volver sobre mis pasos, uno a uno como en la máquina del tiempo y con una botella de vodka.

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