miércoles, 1 de agosto de 2012

Nosotros dos 
(Representación moral de la vibración entre dos palabras)



Mi intención sobre lo desconocido tiene forma de ilusión, cualquiera, suficiente, interminable, y en ese caso, siempre prefiero dos palabras porque en ellas todo es suceso o vibración:

Carne neblinosa
Árbol azul
Viento ovíparo
Perra jabalina
Valiente tesoro


Se siente dictado pero dictado musical, olor a cuerpo presente siempre virgen al otro costado: el sonido o la decisión, pronunciación o verdad.
Poniente laberinto, pupila fácil, alimento suceso, espejo amniótico, vibración, interés o consejo. Dos palabras, lo que a mis ojos siempre es la fiebre misteriosa que tiempo después llamaría “bala perdida”, lenta, fiera, inevitable, nadapoderosa y todopoderosa como la vida y la muerte. Ejemplo vida.

La “bala perdida” entra por el Ser como “cámara fotográfica” y sale por eso de nombrar las cosas una a una como millones y sangrientas pompas de jabón reventándose contra el muro de las palabras. Afuera y adentro, herida abierta, reloj bifronte, sueño y despierto. Mirar es la palabra, un tiempo que no vendrá, así seremos.
Ciegamente nombrándome, algún día podre decirme.

Dos leyes: Todo transforma.


Y si es así, tendría que mentir, mis ojos están abiertos, mis órganos funcionan, mi parpados, mi corazón y la transparencia permanente vienen hacia mi perseguidos por la  fulminante costumbre del universo quieto.

Yo soy aquel que ayer… continúa.
Cae una piedrita en un charco y nadie ve.





Fotografía: No se, la encontré por ahí.

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